Pero
cuando hablo con el obispo Andreas
Aarflot, y le pregunto si los fuegos pudieron
ser dirigidos al temperamento burocrático
de la iglesia y a una carencia de vitalidad, él
responde con cólera embotada.
"Estos fuegos realmente no han afectado a la
comunidad religiosa. No los consideramos un desafío
de ningún tipo." |
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Andreas
Aarflot |
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