| Interactive |
| |
| |
| |
| |
| Heavy Metal Bands |
|
| |
| |
| |
| Present Time |
| |
| |
| |
| Specials |
| |
| |
| |
| |
|
| |
| |
| |
| Other References |
| |
| |
|
Historia de la guitarra española
Los tres últimos siglos de desarrollo
En el siglo XVII Italia fue indiscutiblemente el centro de la guitarra, pero en el siguiente siglo nacerían otros centros guitarrísticos, como Francia, y en especial Alemania. Lo que dio lugar al surgimiento de la guitarra en Alemania, donde la música barroca llegó a un punto culminante con los maestros Bach y Haendel, fue que el uso del laúd se torno impracticable ya que llegó a tener hasta 24 cuerdas y la técnica necesaria demandaba muchos esfuerzos del ejecutante; entonces los músicos se dieron cuenta y se decidieron por tocar la guitarra, que era un instrumento más noble. Esto permitió que la guitarra se expandiera por otros países del este de Europa como Holanda, Bélgica, Polonia, Checoslovaquia, y Rusia. A fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX la guitarra española se convirtió en un instrumento en boga en todo el continente europeo.
Sin duda el paso más grande que se dio en el siglo XVIII fue la adición de la sexta cuerda, que como se dijo anteriormente fue Jacob Otto de Jena quien la añadió, pero que probablemente ya era usada en Italia. En el siglo XIX, la guitarra alcanzaría su punto máximo de desarrollo; varios fueron los factores que permitieron el desarrollo de la guitarra. Los cambios sociales a causa de la Revolución Industrial, ayudaron en sobremanera al establecimiento de la guitarra, las mejoras en los medios de transporte como los trenes, permitió el desplazamiento de los concertistas y por consiguiente el divulgamiento de sus obras.
El personaje más importante de esta época es sin duda el español Fernando Sor (1778-1839). Aunque Sor fue un gran compositor escénico, sobresalió por sus composiciones para guitarra. Después de la Guerra Peninsular llevó la guitarra con gran suceso a Inglaterra. Sus composiciones de gran acogida relegaron la guitarra inglesa o citra (Fr. cistre, Al. Zither, It. Cetera). Este instrumento era diferente en forma, una cittern con cuerdas metálicas, de seis órdenes, dos de ellas simples y otras cuatro de pares de alambre metálico afinadas al unísono. La música se escribía tal como sonaba, una octava más baja: c0 e0 g0 c1 e1 g1. La técnica usada para este instrumento era muy simple, únicamente se requerían el índice y el pulgar para herir las cuerdas, o sino un plectro; mientras las dificultades técnicas de la guitarra española, en manos de un concertista serio, competían con aquellas del laúd.
Entre otros exponentes de la escuela del expresionismo están el español Dionisio Aguado, y los Italianos Ferdinando Carulli, Mateo Carcassi y Mauro Giuliani que compuso un concierto para la chitarra terz, un instrumento con un mástil más pequeño, afinado una 3ra menor más alto. Este concierto publicado por Diabelli en Viana, más tarde sería trascrito al piano forte por Hummel. Giuliani también compuso dúos para guitarra y flauta.
Otros compositores de renombre fueron Luigi Legnani, Kreutzer, Nüske, Regondi y el célebre compositor alemán Leonhard Schülz. Berlioz y Paganini eran guitarristas; la influencia de la guitarra en Berlioz se refleja en los espaciamientos de sus acordes. Los cuartetos para guitarra y cuerdas de Paganini muestran que conocía las inmensas posibilidades de color al combinar la guitarra con el violín y viola.
En España se dieron a conocer otros guitarristas como Julián Arcas y Napoleón Coste que se vinculó con Aguado, Sor y Carcassi. También aportaron al instrumento guitarristas como Johann Kaspar Mertz, Zani de Ferranti, Matteo Bavilaqua, Wenzeslaus Matiegka, Johann Bayer, Joseph Küffner, Johann Kapeller, etc.
La historia de la guitarra moderna llega a su cumbre con la figura del legendario Francisco Tárrega (nace en Villareal, 1852; muere en Barcelona, 1909), un connotado guitarrista y creador de la escuela moderna de la guitarra. Sus innovaciones no dependieron, como se dice, de tocar con las uñas o con la yema de los dedos, sino en el posicionamiento de las manos y los dedos, y la manera de pulsar las cuerdas. Tiene primordial importancia y Tárrega y sus discípulos dieron particular énfasis en el uso de la mano derecha. La preocupación de Tárrega era la de conseguir un mayor volumen en el sonido de la guitarra, en sus esfuerzos estudio los mecanismos del piano, y trato de comparar la pulsación de los dedos de la mano derecha que vendrían a cumplir en la guitarra la función de los martilletes del piano los cuales producen el sonido.
Anteriormente a Tárrega, los músicos pensaban en la guitarra como un instrumento concebido para acompañamiento, usado por la gente en fusión con sus cantos y serenatas. El error consistía que la guitarra popular era confundida con la guitarra como instrumento musical creado para ser tocado en solos. Las transcripciones de Tárrega de la música de Bach, Beethoven, Mozart, Haydn y compositores españoles como Albéniz y Malats mostraron las grandes posibilidades del instrumento. El mismo Albéniz, escuchando sus composiciones tocadas por Tárrega y transcritas para guitarra, dijo que eran superiores a sus versiones para piano. Las transcripciones de Tárrega que varios guitarristas las ejecutaban en numerosos conciertos, despertaron el interés de otros músicos, incluyendo Falla, Turina, Ponce, Villa-Lobos, Broqua, Castelnuovo-Tedesco y Manén, que probablemente ellos mismos nunca pensaron en componer para la guitarra. Uno de los discípulos de Tárrega fue el afamado guitarrista Miguel Llobet que brindó conciertos en las grandes ciudades de Europa, América del Sur y Estados Unidos; otros discípulos de Tárrega fueron Emilio Pujol y Daniel Fortea.
A pesar de ser la guitarra un instrumento armónico de grandes capacidades tímbricas, tiene un rango bastante limitado comparada con el piano; consecuentemente, obras musicales de una textura polifónica bastante elaborada no pueden ser bien adaptadas en la guitarra. Sin embargo, muchos guitarristas confiesan que en la guitarra la música adquiere otros matices y un espectro casi infinito de sonidos, por lo tanto reconocen alegremente la deuda e inmensa gratitud que ellos y la guitarra le deben a Tárrega, el fundador de la escuela moderna de la guitarra.
Paralelamente a los trabajos de Tárrega por obtener una técnica más sólida en la guitarra, se encuentran los trabajos del luthier Antonio Torres Jurado (1817-1892) que con algunas sugerencias de Julián Arcas, perfeccionó la forma estructural de la guitarra aumentando la caja de resonancia y el ancho del mástil, e hizo entrever la importancia de la tapa armónica en la proyección del sonido, aumentando varetas en forma de abanico como soporte a la tapa armónica. La guitarra moderna que todos conocemos es el legado de este luthier español; es cierto que desde mediados del siglo XIX han existido algunos cambios, pero todos ellos insignificantes. Desde esa época España se ha caracterizado por el arte de fabricar guitarras y se ha convertido en una tradición de familias enteras como las familias Ramírez, Hernández, Arias, etc.
La guitarra todavía sobrevive en España, donde no sólo está en posesión de mendigos y copleros, sino que es considerada un instrumento muy serio, con una técnica bastante avanzada y grandes posibilidades en la música moderna. Tal vez nos viene a la memoria el legendario Andrés Segovia (nacido en 1890) que llevó a la guitarra a las grandes salas de concierto de todo el mundo, e influenció a que compositores modernos estudien la técnica de la guitarra y compongan para este instrumento, incluso conciertos para guitarra y orquesta como el de Castelnuovo-Tedesco. Un contemporáneo de Segovia fue Agustín Barrios, el más grande compositor e intérprete de guitarra de Sud América; nació en Paraguay y viajó por toda América y Europa. Sus composiciones alcanzan el número de 300 y son consideras por muchos guitarristas de un alto sentimiento musical.
Guitarristas como el español Narciso Yepeso Regino Sainz de la Maza quien fuera el primer guitarrista en tocar el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo en 1940 también sobresalen.
En las últimas décadas la técnica desarrollada por el uruguayo Abel Carlevaro ha dado muchas posibilidades al instrumento, han surgido grandes
compositores modernos como el cubano Leo Brouwer, y un inmensurable número de intérpretes de todas las nacionalidades, entre los cuales sobresalen: Eduardo Fernández, David Russel, Manuel Barrueco, Eliot Fisk, Christopher Parkening, Kazuhito Yamashita, sólo por mencionar algunos. Al presente la guitarra es probablemente uno de los instrumentos que más se toca en todo el mundo; se dice que sólo en Japón existen más de seis millones de personas que tocan guitarra clásica.
|
|
|